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GUETOS VERTICALES…QUE HORRIBLE DENOMINACIÓN Destacado

En efecto, el sólo nombre me lleva la memoria a épocas terribles en que la humanidad observó, incrédula, como la segregación era aplicada para preservar  la pureza de la especie.  Frente a ello el mundo reaccionó jurando que no volvería a suceder… Y está sucediendo…

En muchos países y ahora en el nuestro, estamos asistiendo a la más tremenda forma de rentabilizar una inversión habitacional, a costa de llevar la calidad de vida de los beneficiarios,  a su más mínima expresión. Es así como, por ejemplo, en estas torres de la Comuna de Estación Central,

1)      No existen estacionamientos suficientes para residentes y, por supuesto, mucho menos para sus visitas, requisito insoslayable en cualquier edificación y en cualquier Comuna, claro, con la excepción de EC;

2)      Considerando la cantidad de personas, que habitan esas torres más sus visitas, se han considerado tres ascensores para cada torre, lo que implica largas esperas para abordarlo y llegar a casa después de una jornada laboral. En cualquier comuna del país con Plano Regulador, la cantidad de ascensores está definido por la carga promedio de personas que habita el lugar y que los usarán;

3)      La extracción de residuos sólidos tampoco fue considerada, de tal forma que los camiones recolectores tuvieran los accesos y las condiciones de retiro que los volúmenes de basura requirieran, eso tampoco ocurrió, generando tremendos problemas al edificio y a los vecinos.

Así, podríamos continuar con una larga lista de deficiencias, como el nivel de ruido, la sobrepoblación por unidad u otras que afectará, irremediablemente, la calidad de vida de las personas. Está claro que quienes construyeron no pensaron en ninguno de estos problemas, sólo calcularon la rentabilidad y así realizaron un enorme aporte a sus bolsillos y otro mayor a la segregación de las personas, las que, invariablemente, terminarán enfermas y el edificio presentará una altísima rotación con un mayor deterioro y pérdida de su plusvalía.

Ahora viene una gran pregunta, ¿Alguien pensó en cómo se podrá administrar una mole de estas características? La respuesta hoy es desconocida, quizás en un año más exista una fórmula que permita administrarla, en especial considerando que estas moles, necesitan mantenciones, las que deberán ser más frecuentes dado el mayor nivel de uso que tendrán.

En atención a su tamaño, requieren una dotación de personal importante, tanto para labores de aseo como de control de acceso de personas y además, el personal necesario para el manejo de los residuos.

Requerirán normas de conducta muy bien reguladas y alguna autoridad de la Comunidad que las haga respetar y así, la lista de necesidades es muy larga y, desgraciadamente, todas ellas significan costos.

La experiencia ha ido demostrando que, a mayor tamaño de los edificios, la administración de ellos comienza a ser mucho más difícil. Si además consideramos que el carácter de los ciudadanos se ha deteriorado en demasía y junto con ello aflora la falta de respecto, la insolencia, la agresividad y otra serie de calificativos similares, nos encontramos enfrentado a un escenario muy conflictivo. Si amplificamos este análisis a edificios con más de 1.000 departamentos con mil problemas diferentes, es imaginable la dificultad que ello puede llegar a ser.

Sumémosle a estos antecedentes, la, cada vez mayor, desconfianza de las personas en las personas. Tanto hecho de corrupción donde la danza de miles de millones robados por personas que, finalmente, después de un tiempo, se diluyen en el olvido y  nadie paga, hace que  a los Administradores se nos tilde de “corruptos” desde antes de conocer nuestro trabajo, nuestras formas de hacer gestión, y de escuchar nuestras recomendaciones, por ello, pensamos que, en condiciones normales ya se nos hace muy difícil la tarea de realizar un trabajo de por sí muy incomprendido, pensamos entonces, como podría ser en edificaciones del tamaño de los edificios de Estación Central.

Entendemos al Intendente Orrego, sin embargo, su denominación de guetos verticales, sólo le dio una enorme amplificación a estos hechos, pero, en estricto rigor, nada ha cambiado, y eso es lo que los ciudadanos reclaman, son muchas palabras rimbombantes, pero ninguna otra autoridad ha dicho ni hecho nada para evitar que en el futuro, nuestros compatriotas continúen segregándoseles en Estación Central con nuevos edificios de este tipo.

Falta una acción decidida de la autoridad para definir normas de construcción que tengan un carácter humano, que dignifiquen a sus habitantes y que permitan crear ciudades de compatriotas alegres y felices de tener “un techo” pero  muy grato. He revisado las posturas de profesionales en el mundo que, pensando en edificaciones masivas, las han dignificado de una forma que, vivir masivamente así es un placer, si no, veamos este edificio The Interlace en Singapur.

 

Son más de 1200 unidades, distribuidas entre oficinas, comercio y  departamentos, privilegiando las áreas verdes  y la aireación  de los módulos y en consecuencia, entregándole al residente, una calidad de vida de excelencia y a la ciudad, un entorno envidiable, moderno y, probablemente, más rentable que estas feas moles en Santiago.

Por último, es muy lamentable que, una vez más, los Administradores de Edificios hayan sido ignorados tanto para planificar estas moles como para expresar críticas y escuchar nuestras sugerencias, 80 años de experiencia, entre la promulgación de la ley 6.071 en Agosto de 1937 hasta la promulgación de la ley 19.537 del 16 de diciembre de 1997, fecha a partir de la cual se  comienzan a formar las organizaciones gremiales, nos dan la autoridad suficiente como para expresar nuestra opinión.

Modificado por última vez en Domingo, 23 Abril 2017 23:34

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