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LAMENTABLE COMPORTAMIENTO DE LAS ORGANIZACIONES GREMIALES ANTE ARREMETIDA DE LAS EMPRESAS DE SERVICIO Destacado

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Es muy grave el comportamiento que vienen mostrando, de un tiempo a esta parte, las empresas de servicios, en particular, Aguas andinas y Enel. En efecto, el increíble procedimiento lo inició Aguas andinas que, en poco tiempo, cerró, una tras otra sus oficinas comerciales a lo largo de los territorios atendidos por esta empresa, transfiriendo la responsabilidad de la recepción de los pagos a otras empresas cuyas funciones son, principalmente, las de recaudación.

Poco después y luego del cambio de propiedad de la distribuidora eléctrica Enel Distribución, esta empresa determinó dejar de recibir pagos con cheques u otros medios que no sean, exclusivamente, dinero en efectivo. Si esta medida no fuera poco, ha decidido también, ir cerrando sus oficinas de recepción de pagos limitando, una vez más a los grandes usuarios.

Es claramente notorio que las Comunidades de Edificios, sólo en la Región Metropolitana más de 18.000, son enormes consumidores tanto de agua potable como de electricidad y por lo tanto, las cuentas que deben pagar mensualmente estas organizaciones, son muy abultadas, llegando, en la mayoría de los casos, a sumar cantidades millonarias. Es así entonces que, como consecuencia de estas, en nuestra opinión, arbitrarias medidas, los riesgos para quienes debemos pagar las cuentas, comienzan a ser muy comprometedores a la vez que, el nivel de dificultad que ellas implican, dificultan, severamente, la posibilidad de los edificios de cumplir oportunamente con estos pagos.

Toda esta lamentable situación se ve profundamente aumentada debido a los niveles de control que deben manejar la Comunidades para un correcto flujo de sus recursos. En efecto, como medida normal de funcionamiento, los edificios no permiten, habitualmente, el uso de transferencias de dineros, esto porque ello puede llevar un riesgo de pérdida de control sobre los dineros que se paguen, de la misma forma, el PAC es un mecanismo que, en este tipo de cuentas es riesgoso, esto debido a que, dado el paulatino aumento de los niveles de la morosidad, no siempre es posible tener la certeza de que, en la fecha de vencimiento de estas cuentas, estén disponibles los fondos para pagarlas. Más grave es aún el problema para ese sinnúmero de comunidades que, debido a la morosidad, se manejan al filo de los plazos pagando sus cuentas al segundo mes.

Por último, ante la imposibilidad de disponer de una oficina para el pago de las cuentas referidas y, peor aún, no pudiendo hacerlo, cuando es posible sino en dinero efectivo, y de ello doy crédito por haber tenido que hacerlo así, en dinero efectivo, porque no me aceptaron cheque, tarjeta o similar, debiendo concurrir a una sucursal bancaria, retirar la suma de $ 2.100.505.- en dinero efectivo para ir, posteriormente, a pagarla a Enel, en la sucursal de Plaza Egaña y en donde la cajera me señaló que no veía el problema ya que iban administradoras con “mucha más plata y sin quejarse. Obviamente que esa funcionaria no dimensionó el enorme riesgo que significa realizar de esa forma ese tipo de gestión de pago.

Todo esto demuestra dos cosas, la primera, es que nuestras autoridades políticas tienen su visión colocada en otros puntos pero, en ningún caso, en las necesidades de la población. Es, a nuestro juicio, extremadamente lamentable que, empresas de origen extranjero (aguas Andinas de capitales españoles y Enel Distribución de capitales italianos), no tengan que cumplir ningún tipo de norma que facilite el pago de los servicios que prestan. Efectivamente, las enormes utilidades que reflejan sus balances, contrastan con estas medidas destinadas a disminuir sus costos por la vía de desvincular personal y cerrar oficinas, pero, en ningún caso, a otorgar facilidades a los usuarios que son, finalmente, la fuente de sus utilidades.

La otra cosa que queda demostrada con estas acciones, es la más absoluta inoperancia de las organizaciones gremiales que, en su esencia, debieran preocuparse por tratar de resolver este tipo de situaciones. Basta con leer la prensa o asistir a publicitados “seminarios” de dudosa calidad, en los que no se hace mención, ni una sola palabra, para abordar seriamente este problema. ¿La razón de ello? Pueden Uds. sacar sus propias conclusiones cuando, en estos seminarios u otras actividades, no se critica a estos actores del mercado, pero sí se encuentran marcando presencia, precisamente, ante un segmento de enorme importancia para ellos, las comunidades de edificios y sus administradores.

Hace ya mucho tiempo que los administradores de edificios en nuestro país, se encuentran en un estado de abandono creciente, sin embargo, las responsabilidades siempre deben ser compartidas, si bien las organizaciones gremiales están dormidas, no es menos cierto que sus bases, no les exigen cuenta, no del tipo económico, sino cuentas de la gestión realizada.

Debemos iniciar una fuerte campaña para reposicionar a las organizaciones gremiales, exigiéndoles, principalmente, fortalecer la gestión del administrador mediante el trabajo para un reconocimiento público a nivel nacional y así, permitir que se nos respete, incluso en este tipo de situaciones como las comentadas de las distribuidoras de agua y electricidad ya mencionadas.

 

 

 

Modificado por última vez en Lunes, 07 Agosto 2017 02:59

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